¡Seguro que tu gato no es un perro?

Te dejamos una práctica guía para que compruebes la verdadera identidad de tu minino.

1.- Le gusta pasear.

2.- Gruñe.

3.- Jadea.

4.- No es demasiado espabilado.

5.- Te escucha.

6.- Coge objetos.

7.- Los devuelve a sus dueño.

8.- Y nunca se aleja de ti.

¡ENHORABUENA, TIENES UN GATO CON ALMA DE PERRO!



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